coronavirus y teletrabajo

CÓMO EL COVID ACELERÓ LA IMPLEMENTACIÓN DEL TELETRABAJO

 

La transformación digital ha tenido un impacto muy importante en la sociedad, en la economía y en los procesos productivos, y ello ha generado importantes cambios en todos los órdenes, hasta en la manera de trabajar. Así, empleos que antes se cumplían de modo presencial en las sedes de las empresas hoy en día se pueden realizar y se realizan con eficacia y productividad a distancia, lejos de los espacios corporativos.

Una forma de trabajo a distancia, el teletrabajo, que hasta hace poco era propia de las compañías del sector tecnológico y de empresas que ofrecían servicios a través de sitios web y/o aplicaciones móviles, y que a raíz de la pandemia del coronavirus se ha generalizado -aunque sin una debida planificación- a la casi totalidad de las organizaciones públicas y privadas del planeta, en lo que cabe mencionar como el más grande experimento mundial de trabajo a distancia nunca jamás visto.

Un trabajo remoto que en sus primeros años se visualizaba como llevar el trabajo de “oficina a la casa”, mediante el uso de una computadora y una conexión a internet, que después gracias a las prestaciones que ofrecían portátiles, tabletas y celulares se asumió como “la oficina móvil” y que, hoy en día, tras el enorme desarrollo que ha tenido la telefonía inteligente y la computación en la nube nos lleva a llamarlo  “la oficina virtual”.

Este trabajo virtual o Teletrabajo en tiempos del Covid-19 puede ser ventajosa o no, dependiendo de tres aspectos fundamentales:

1)    Flexibilidad de Horarios. Es importante precisar las horas en las que se ha de trabajar y ceñirse a ellas. La laxitud en los horarios puede tener efectos negativos en la salud mental y física.

2)    Conciliación de la vida personal con la laboral. Aunque en principio sea positivo el balance entre trabajar y hacer vida familiar, hay que tener claras las fronteras entre ambas circunstancias. Tener a los hijos en casa en estos días de cuarentena puede generar distracciones y pérdidas de concentración, nada inconvenientes para el buen desempeño laboral.

3)    Productividad. El contar con buenos y ágiles sistemas de información y comunicación con la empresa es fundamental para la productividad. También cuentan la cultura corporativa de la organización y la actitud de apoyo a los trabajadores por parte de los supervisores.

Ahora bien, el éxito del teletrabajo no solo depende de la flexibilidad, la conciliación y la productividad con las que éste se lleve a cabo. También es importante adecuar las regulaciones labores que rigen la actividad.

En América Latina, aunque Brasil cuenta con 12 millones de teletrabajadores, México, con 2.6 millones, Argentina con 2 y Chile con 500 mil, las regulaciones laborales son bastante anacrónicas, muchas de ellas basadas en leyes centenarias, y es necesario ajustarlas a las nuevas realidades de los mercados laborales en la era de las TICS.

Solo Colombia y Costa Rica han avanzado significativamente en sus legislaciones sobre Teletrabajo y en Tecnologías de la Información y la Comunicación. Se trata de una brecha entre Tecnología y Legislación que es menester reducir si queremos enfrentar con éxito el porvenir.

La vida antes y después del Covid-19 no será igual, y las empresas deben estar preparadas para enfrentar la contingencia.

Las compañías de los sectores tecnológicos y digitales, ya habituadas al Teletrabajo, llevarán la mejor parte y continuarán creciendo.

Otros sectores como Banca, Finanzas y empresas de servicios, donde es frecuente el contacto personal y directo con clientes, verán afectadas su productividad y sus ganancias. Probablemente harán reajustes de personal y se verán obligados a hacer cambios en las dinámicas de trabajo y en los procesos de producción.

También se verán afectadas las fábricas, que tendrán que automatizar al máximo los procesos y proveer a sus trabajadores de indumentaria y recursos sanitarios acorde a sus funciones y nuevas circunstancias (trajes, mascarillas, guantes, aseo, distanciamiento, etc).

En los empleos de tipo fabril-presencial seguramente habrá reducciones de personal, personal que eventualmente podrá ser reabsorbido por otras empresas, como las de Big Tech que en los últimos años han venido mostrando un crecimiento inusitado, muy superior al de otros sectores, algunos de los cuales incluso han comenzado a decrecer tras la coyuntura del Covid-19.

Amazon, por ejemplo, está incorporando 100.000 nuevos empleos a sus almacenes y redes de entrega en los EE.UU. porque según dice Dave Clark, vicepresidente senior de operaciones mundiales de Amazon, “nuestras necesidades laborales no tienen precedentes para esta época del año”.

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook comenta algo similar. Sus empresas han duplicado el volumen de tráfico de llamadas y mensajes, y ello supone más ganancias y lógicamente más personal de soporte a contratar.

En la otra acera, otras empresas, como Uber y Lift y sitios de alquiler de propiedades como Airbnb, muestran tendencias contrarias, con importantes caídas en sus niveles de facturación, clientes y en la disponibilidad de empleos.

Son tiempos difíciles y por decir lo menos, dramáticos, tanto para trabajadores como para las empresas, pero son tiempos que seguramente hemos de superar con éxito una vez dejemos atrás la pandemia del coronavirus.

Autor: Julio Juárez Soriano

Especialista en Redacción

Departamento de Marketing de Interfell

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