Conoce los CEO’s que no creen en el Trabajo Remoto

 

La transformación digital de la sociedad ha sido enorme, total e irreversible. En todos los órdenes y espacios ésta se ha hecho presente. Todo hoy día está mediado por dispositivos tecnológicos que han abierto la puerta a una nueva modalidad de relación, la interacción humana virtual o no presencial.

Y ya no necesitamos reunirnos en un mismo espacio físico para poder hacer la mayoría de las cosas. Comunicarnos, estudiar, disfrutar del arte, cultivarnos y en especial trabajar son actividades que perfectamente podemos cumplir a distancia.

Y así lo entienden la mayoría de las empresas en la actualidad, en especial los grandes gigantes tecnológicos como Facebook, Apple y Google, óptica que comparten las corporaciones de captación de Recursos IT como Workana y como nosotros, quienes cuentan (contamos) con un alto porcentaje de colaboradores y contratados trabajando a distancia, tendencia que sin duda no hará otra cosa que seguir creciendo.

Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Facebook es tajante, “el Trabajo Remoto será ley en la empresa. En la próxima década, cerca del 50% del personal de la corporación trabajará en remoto, y sus instalaciones, que se reducirán a un 25% por el distanciamiento social ocasionado por Covid-19, se espera que así se mantendrán una vez se supere la pandemia.

Tim Cook, CEO de Apple, dice “estar muy impresionado por la capacidad de sus colaboradores para el Trabajo Remoto” y piensa que llegó para quedarse, ya que “funciona realmente bien”.

Y la directiva de Google encabezada por Larry Page, también promotora del trabajo remoto, acuerda que -al menos hasta mediados del 2021- más de sus 200.000 empleados continuarán trabajando a distancia, tanto los de las oficinas centrales de Mountain View, California como los de las otras sedes de la compañía en EEUU, en UK, India y Brasil.

Sin embargo, hay otros CEO’s que no creen en el Trabajo Remoto, y no ven con buenos ojos esta modalidad y, si lo han aceptado ha sido a regañadientes, motivados por la irrupción del Coronavirus, y esperan ansiosos el momento de retornar al trabajo presencial, no más las condiciones así lo permitan, argumentando que perjudica la productividad.

Las razones son variadas, unas vinculadas a la naturaleza de algunos empleos o sectores de la producción, que no pueden cumplirse a cabalidad de forma virtual, otras por las visiones conservadoras de sus directivos, ligadas a ciertas formas tradicionales de concebir las relaciones laborales.

El cofundador y director ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, es uno de los principales detractores del trabajo remoto y de las modernas formas de gestión virtual. Él quiere ver a sus empleados en la oficina e incluso ha propuesto la realización de los “temibles” keeper tests, en donde constantemente los trabajadores se están evaluando unos a otros para ver cuáles son prescindibles. En una entrevista a The Wall Street Journal dijo: “el trabajo remoto es totalmente negativo porque es mucho más difícil debatir ideas”.

 Beatriz Marín, consejera delegada de UBS en UK, tampoco está muy ganada al trabajo virtual. Entre sus argumentos destacan: “El trabajo remoto requiere de gran autodisciplina y automotivación, y para quienes no las tienen, supone un deterioro y sus resultados así lo demuestran”.

Y la CEO de Yahoo, Marissa Mayer, más radical que los anteriores, llegó a prohibirlo en la empresa alegando que “algunos estaban abusando de él”. Según ella: ”La velocidad y la calidad a menudo se sacrifican cuando trabajamos desde casa”.

 Como se ve, la polémica está servida. Promotores y detractores del trabajo remoto argumentan en una u otra dirección. Lo cierto es que el avance tecnológico y la automatización continuarán, la transformación digital seguirá consolidándose de manera irreversible, y el trabajo remoto será la forma dominante de trabajo de cara al mañana, en todos los ámbitos y en todos los órdenes.

 

El trabajo remoto llegó para quedarse.

Autor:

Julio Juárez Soriano.

Senior Copywriter.

Marketing Department, Interfell Corp.