LA PROACTIVIDAD Y EL ÉXITO LABORAL.

 

En Psicología distinguimos la conducta humana entre proactiva y reactiva, dependiendo de la iniciativa con la que las personas actúan.

Los individuos proactivos son aquellos que toman activamente el control y deciden qué hacer en cada momento. Son las personas que, ante los obstáculos, buscan la manera de superarlos, explorando posibilidades, son quienes asumen los retos sin rodeos y no ceden ante el desánimo.

Los individuos reactivos no actúan sino cuando las circunstancias se lo imponen, no tienen iniciativa para prever las situaciones. Son personas que se frustran y desesperan fácilmente y asumen la vida de forma pasiva, esto es que esperan a que las cosas ocurran para reaccionar.

Las primeras son personas independientes, que frente a las dificultades procuran controlar sus emociones, en tanto que las segundas, las reactivas, son personas dependientes, que encuentran una excusa para todo y raras veces alcanzan sus metas.

De más está decir que en la moderna empresa de nuestro tiempo se busca contar con trabajadores proactivos.

En el libro más influyente de gerencia del siglo XX, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey lo deja bien claro, la proactividad es el rasgo (él lo llama hábito) más importante de la gente efectiva.

Los hábitos son:

1)    La proactividad, la que nos permite afirmar que somos los arquitectos de nuestro destino, y que tenemos la facultad de escoger la mejor respuesta ante las demandas del ambiente, de acuerdo con nuestras capacidades, principios y valores.

Y los restantes 6, en ningún caso desligados del primero:

2)    El tener un fin en mente. Siempre hay que trabajar buscando lo verdaderamente significativo en nuestras vidas, debemos siempre tener una visión de lo queremos lograr, de adonde queremos llegar.

3)    Poner primero lo primero. Tener las prioridades claras es fundamental. Para poder romper con el yugo de lo urgente y poder concentrarnos en lo que es importante, en las actividades que le dan sentido a nuestra vida.

4)    Pensar en ganar-ganar. Para tener éxito en la vida hay que romper con la vieja idea según la cual “la vida es un juego de suma cero”, que para que uno gane otro debe perder. Nada más contrario al buen deber ser, la actitud debe ser todos a ganar.

5)    Buscar entender primero y ser entendido después. La gente común ser entendida más que entender al prójimo. Y para tener éxito en la vida es básico el respeto, es la esencia de las relaciones humanas, debemos prestar atención a quien nos habla, escucharlo con atención, y después presentar nuestra perspectiva.

6)    Saber sinergizar. Esto es cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad. Para tener buenos resultados en cualquier equipo de trabajo, es importante que reunamos ideas divergentes y logremos sintetizarlas. La sinergia entre ideas diferentes siempre produce mejores resultados que la imposición de ideas individuales.

7)    Y por último, tenemos que Afilar la sierra. Esta metáfora es clave. Si vamos a cortar árboles y no tenemos la sierra afilada, tardaremos mucho y no obtendremos los mejores resultados. Igual pasa con nuestro trabajo, si queremos tener el mejor desempeño debemos prepararnos y renovarnos, física, mental y espiritualmente. Ello nos permitirá ser efectivos en los distintos roles o papeles que nos toque cumplir en la vida.

Otras cualidades que nos van a ayudar a ser más efectivos, son las siguientes:

1)    Sé organizado. Uno de los principales aspectos que debemos tomar en cuenta para tener éxito en el trabajo es la organización. No es posible llevar las riendas de tus responsabilidades si vives en un completo desorden. Es importante que dividas el trabajo en tareas por hacer y que te establezcas objetivos a corto, mediano y largo plazo. La proactividad se trata que los acontecimientos no te agarren por sorpresa.

2)    Y para que eso no pase, anticípate a los problemas. Sé un buen estratega. Utiliza técnicas de autorreflexión, que te permitan hacer un plan detallado de lo que debes hacer con la debida anticipación. Haz listas de verificación y descarta las tareas que no sean necesarias.

3)    No tengas miedo a equivocarte. Aunque los errores nos produzcan sinsabores y frustración son parte de la vida y son necesarios para aprender, Gracias a ellos podemos encontrar nuevos cursos de acción o evitar caer en situaciones similares en un futuro. Los grandes hombres de la historia antes de alcanzar sus mayores logros cometieron errores.

4)    Ten confianza en ti mismo y trabaja con optimismo. Las grandes tareas siempre suponen riesgos. Así que es importante que creas en ti y que hagas tu trabajo con empeño y esmero. Si afilaste bien la sierra (te preparaste bien) seguramente alcanzarás los resultados que esperas. La aptitud y la actitud positivas son el mejor combustible para que el trabajo rinda sus frutos.

5)    Involúcrate y participa. Eres parte de un equipo de trabajo y debes llevar el pulso de lo que se está haciendo. Estate pendiente de las reuniones, de los correos, de la información de empresa, y aporta ideas, comunícate con tus pares y supervisores. Comenta con el debido tacto y respeto lo que piensas para mejorar la operación del negocio.

6)    Sé flexible y creativo. En el mundo cambiante donde vivimos, caracterizado por los entornos VICA (Volátiles, Inciertos, Complejos y Ambiguos) hay que estar abierto a las nuevas ideas y a los cambios imprevistos. Por eso, la flexibilidad y la creatividad son rasgos de proactividad que debes cultivar, con ellos podrás ofrecer soluciones ingeniosas a eventuales cuellos de botella.

7)    Aprende de las críticas. En principio, a nadie le gusta ser objeto de críticas, pero hay que saberlas aceptar y sobre todo, asimilarlas. Uno muchas veces no se da cuenta de los propios errores, y sin duda, una buena crítica es una oportunidad para crecer como persona y para mejorar tu desempeño en la organización.

8)    Toma decisiones. En la medida de tus posibilidades, y siempre y cuando no contravengas las directrices de la empresa, estate presto a tomar decisiones. Muchas veces, y en especial en el trabajo a distancia, surgen circunstancias en las que hay que debes reaccionar rápido y de forma expedita. Si es el caso, que no te agarren distraído, muchos negocios se ganan o pierden por cuestiones de timing.

9)    Evita problemas personales. Siempre en las relaciones humanas hay momentos difíciles, por eso actúa con serenidad y tacto. Procura, desde el respeto, mantener el mejor trato posible con tus jefes y compañeros de trabajo, y cuando surja alguna dificultad, en la medida de tus posibilidades, busca la manera de solventarla, no es bueno que los roces se acumulen.

10) Y no te olvides, trabaja con alta motivación y responsabilidad. Ellas finalmente son las que hablarán por ti. Cultívalas en todo momento. El gusto y el cuidado que pones en tu trabajo son finalmente la mejor carta de presentación y de proyección laboral.

Ser proactivo no solo te ayudará a tener éxito en el trabajo. Es una habilidad que te permitirá enfrentar con acierto los retos de la vida y te dará además la oportunidad de tener buenas relaciones humanas, con amigos, vecinos, colegas, e incluso con los miembros de tu familia.

 

Autor: Julio Juárez Soriano

Especialista en Redacción

Departamento de Marketing de Interfell